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BOLETIN NORTINO REBELDE

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jueves, 26 de enero de 2006

María Teresa Bustillos Cereceda

Por nortinorebelde a las 18:14 | M I R
Detenida-desaparecida : 9 de diciembre de 1974
Edad a la fecha de la detención : 24 años
Cédula de Identidad :
Estado civil : Soltera
Profesión u oficio : Estudiante de Servicio Social Universidad de Chile.

María Teresa Bustillos Cereceda, 24 años de edad al momento de su desaparición, en diciembre de 1974. Estudiante del último año de la carrera de Servicio Social de la Universidad de Chile, que quedó truncada al ocurrir su detención. Hija de padres separados, actualmente fallecidos. Su madre, con quien ella vivía, sufría -cuando ella fue detenida- de una enfermedad mental incurable que la obligaba a permanecer encerrada en su casa, siendo María Teresa, la segunda de tres hermanas, quien asumió los cuidados y atención de la enferma. Su padre, al conocer la detención y desaparición de su hija, sufrió de un ataque de hemiplegia que lo dejó paralizado hasta el momento de su muerte. La difícil problemática familiar que María Teresa enfrentó y sobrellevó por varios años, no impidió su decidida entrega y compromiso en la lucha contra a injusticia y la defensa de los derechos esenciales del ser humano. Estas inquietudes eran muy fuertes en ella, la indujieron a estudiar Servicio Social y, posteriormente a buscar un cauce a estas múltiples inquietudes, a través de su ingreso a organizaciones populares. Su consecuencia con esos principios fue que la convirtieron en mujer "peligrosa" para el régimen, por ser militante del MIR, siendo víctima, como muchas otras, de la labor de aniquilamiento que los aparatos de seguridad desencadenaron contra el movimiento popular, entre los años 1974 y 1975. Por información que posteriormente entregaron ex presos políticos que estuvieron con ella en los centros de tortura, María Teresa fue detenida por efectivos de la DINA, el 10 de diciembre de 1974, en el centro de Santiago y conducida a Villa Grimaldi, donde fue sometida a las más crueles torturas y fue sacada de ese establecimiento en estado inconsciente y con hemorragia, el día 24 de ese mismo año, desconociéndose su paradero hasta hoy. Al momento de su detención, María Teresa seguía un estricto tratamiento por una úlcera estomacal, de lo que se deduce su delicado estado de salud al salir del centro de tortura. Recordar hoy a María Teresa, es recordar necesariamente su inmensa calidad humana, su entrañable ternura, comprensión hacia la problemática que la rodeaba, sus infinitas ansias de vivir y por sobre todo, su indiscutible y admirable capacidad de entrega a la causa de la justicia, de los desposeídos y en el último tiempo por la recuperación de la democracia y la libertad, sacrificando incondicionalmente su presente para lograr un futuro que iba a ser para las nuevas generaciones. Ella, fiel representante de esa generación de jóvenes que tuvo la dicha de conocer y vivir un estado de democracia y libertad, no podía aceptar de brazos cruzados la imposición por la fuerza de un régimen que es la misma negación de todos esos valores, que ella siempre defendió y fue justamente por esa consecuencia que fue víctima, como otros miles de chilenos, de este sistema que hoy esta siendo juzgado por todo el pueblo de Chile, por su responsabilidad del estado de miseria, hambre, cesantía y muerte que el país está padeciendo desde hace doce años.

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