lunes, 12 de diciembre de 2005
Por nortinorebelde a las 15:24 | C H I L E
por Elías Letelier
El día 10 de diciembre llegó a Santiago de Chile el ex prisionero político Marco Paulsen, el que fue inmediatamente detenido por la policía civil y conducido a la ex penitenciaría de Santiago, sin que existieran antecedentes de nueva acusación ni notificación alguna fue puesto bajo orden de arraigo.
Marco Paulsen se encontraba residiendo en Bélgica donde purgaba una condena de extrañamiento de 12 años y que después de cumplir en octubre del 2005, optó por retornar al país de donde había sido expulsado.
Al manifestar su intención de retornar al país para reencontrarse con su familia, la policía chilena le afirmó que pese a que cumpla la pena impuesta, marco no podrá ingresar al territorio nacional y para ellos se buscarán los resquicios necesarios. Pese a esto, el luchador exiliado declaro su intención de ejercer su derecho de entrar su patria y de no suspender su viaje. Con tal actitud, el chileno expatriado decidió no endorsar los abusos de un gobierno que presume un rol democrático.
En el 2002, el fallecimiento de su padre lleva al ciudadano exiliado a avecinarse a la representación diplomática de Chile en Brusela con el fin de solicitar autorización para ingresar al país y participar en las exequias de su padre. La Embajada le otorgó un pasaporte y lo autorizó verbalmente a ingresar al país. Sin embargo, pese a la autorización, este fue detenido al ingresar y luego fue trasladado a los tribunales de justicia para luego ser “dejado en libertad por falta de mérito, según determinó la jueza del 14° Juzgado del Crimen de Santiago, Celia Catalán”, la que agrego:"Queda en libertad por falta de mérito porque no hay dolo ni quebrantamiento de condena a mi entender, pero con expulsión inmediata.”
En esa detención, el subsecretario del Interior Jorge Correa Sutil declaró a la radio cooperativa “que el Gobierno conocía las intenciones de Marcos Paulsen Figueroa para regresar al país con el objetivo de asistir a los funerales de su padre, pese a estar cumpliendo una pena de extrañamiento en Bélgica”, el que luego declara: “que existe un “vacío legal” en este caso”. Después de haber sido procesado en los tribunales, estos declararon que no había falta ni delito y tres días mas tarde procedieron a expulsarlo a Bélgica sin que ninguna tipo de acusación le fue notificada y tampoco sumada pena alguna.
Contrario al precedente establecido con su llegada a Chile el año 200, los agentes de la policía civil del gobierno chileno, hoy 10 de diciembre 2005, lo recibieron a la llegada al aeropuerto con declaraciones prepaadas de antemano y las hicieron firmar al retornado e inmediatamente lo condujeron en calida de detenido a la fiscalía, sin que existiera notificación de delito ni antecedente alguno.
Luego del acoso de rigor dictaron contra él una orden de arraigo y pese de haber cumplido su pena de exilio obligatoria, el Estado chileno, mediante las leyes dictadas por los militares y aprobadas por los civiles, optó por mantener su actitud de criminalización contra el opositor al encubrimiento de los crímenes cometidos en Chile.
Marco Paulsen se encuentra bajo vigilancia policial y con orden de arraigo. Todos los sábados tendrá que presentarse a firmar un libro en los tribunales, como condición de su presunta libertad y hace temer un acto de lujuria política contra este luchador, el que puede ser sometido al rigor de otro supra castigo.
Cualesquiera que sean las razones de su detención, estas son un mero asedio político que se ejerce contra todos los luchadores chilenos que han asumido una clara actitud de resistencia contra los crímenes cometidos por los militares y sus aliados civiles. Es importante destacar que los castigos impuestos por la “democracia chilena,” bajo el poder de los gobiernos civiles, los que optaron por continuar con el mismo programa económico y político de Pinochet, han prolongado el exilio por más tiempo que el impuesto por el mismo dictador chileno.
La descomposición política actual
En estos momentos, en pleno periodo de elecciones presidenciales, las que tendrán lugar el 11 de diciembre del 2005, Marco Paulsen llega a Chile y Ricardo Lagos es el presidente saliente; el mismo hombre que creó un programa clandestino, llamado la “Oficina”, con el cual actuó empleando la misma metodología de los servicios secretos de Pinochet: secuestrar, arrestar, torturar y masacrar a las fuerzas insurgentes que se habían negado a entregar las armas, después de que los militares y la izquierda realizaran un pacto de rendición y apaciguamiento y que los obligaba a abandonar la lucha armada que mas tarde se llamó “La Concertación de Chile.”
La nueva gobernanta, que fue elegida hace más de un año por la oligarquía chilena y la que se encuentra participando en un proceso de circo democrático que la confirme oficialmente como elegida por una minoría de ciudadanos y ciudadanas que participan de este circo democrático el día 11 de diciembre, en breve asumirá su cargo de Presidenta de la Republica. Es importante destacar que esta mujer cumplió un importante rol en el trabajo sucio de la contrainteligencia dirigida hacia las fuerzas revolucionarias de Chile.
La presidenta Michelle Bachelete asumió un significativo rol en las clínicas clandestinas, las que a partir de 1978 se preparaban como infraestructura primaria al desarrollo de la resistencia armada en el Chile de los militares, y las que originalmente habían sido de responsabilidad del dirigente socialista Manuel Almeida; una operación que fue retardada con la detención de éste en 1981. Su rol en la implementación del postergado programa estratégico militar de las clínicas clandestina, le meritó la confianza que la llevó a ser encargada de seguridad de los “Aparatos Especiales” del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en el área metropolitana, organo logístico de los cuales muy poco se ha hablado y poco se conoce y sobre los cuales ella ha manifestado una preocupación si estos hablaran. La reina de los uniformes, con la caída del dictador se integró a los equipos de la contrainteligencia que destruirían a las fuerzas revolucionarias por las vías de la ejecución a mansalva, el secuestro, la tortura, la cárcel y el exilio.
Al poder analizar el rol que estas personas asumieron durante la dictadura y más tarde en la implementación del acuerdo de rendición de la izquierda, podemos entender la razón por la cual estos gobernantes no harán el mínimo gesto para lograr la verdad y la justicia; pues en materia de derechos humanos, la tonificadora general ha sido un permanente menosprecio de este tema y una tenaz intención de consagrar la impunidad acordada a los responsables de las graves violaciones de estos Derechos esenciales.
¿Qué se teme en Chile?
La verdad y la justicia es el más grande temor histórico y pese a que los militares y el contubernio de civiles, que bajo orden de la oligarquía nacional, siguen negando, no podrán detener una memoria viviente que encubren por vía de la negación, el acoso y el chantaje de la libertad.
Marco Paulsen es un testimonio de esa memoria. Él es un hombre que asumió un rol activo en el devenir histórico de su país y desde la trinchera establecida por la valentía de los estudiantes secundarios, participó desde muy joven en las organizaciones que combatían a la dictadura y sus representantes.
El joven luchador se incorporó al Partido Mapu-Lautaro y fue un activo combatiente en la resistencia contra la tiranía de Pinochet y la oligarquía chilena. Su compromiso revolucionario lo llevó a ser detenido en octubre de 1989 y luego de haber sido sometido al rigor de la tortura, en un oscuro proceso fue condenado a un total de 16 años de prisión y luego le fue conmutada la pena por un extrañamiento de 12 años, el cual cumplió en octubre del 2005.
Durante su periodo de exilio, Marco Paulsen ha mantenido una decorosa actitud, en línea con las aspiraciones de verdad y justicia de los chilenos y las clases explotadas, reivindicando su inquebrantable militancia revolucionaria. Él ha sido una voz activa durante la detención de Pinochet y una incuestionable exigencia de castigo para el dictador y para todos los civiles y militares responsables de los crímenes cometido durante la nefasta dictadura. Pero, pese a que cumplió su castigo de exilio forzado, contra él se decretó una orden de arraigo y por revanchismo político, donde la policía chilena ya había declarado que a pesar de la pena cumplida no permitirá el ingreso de Marco al país. El luchador chileno, frente a tal amenaza manifestó enfáticamente que ejercerá su derecho de vivir en su patria y que pese a las intimidaciones optó por no suspender el viaje a su país natal.
La Editorial Poetas Antiimperialista de América solicita a usted enviar fax de protesta contra la detención de Marco Paulsen, dirigiéndose al Ministerio de Justicia de Chile, exigiendo que Marco Paulsen pueda ejercer su inapelable derecho de ciudadano libre y se ponga fin al acoso policial impuesto con la oren de arraigo.
Ministerio de Justicia Fax (56-2) 698 70 98
Marco Paulsen se encuentra bajo vigilancia policial y con orden de arraigo. Todos los sábados tendrá que presentarse a firmar un libro en los tribunales, como condición de su presunta libertad. Tal realidad nos hace temer un acto de lujuria política contra este luchador, el que puede ser sometido al rigor de otro supra castigo.
Atentamente saluda usted,
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