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BOLETIN NORTINO REBELDE

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martes, 27 de septiembre de 2005

Carta al Comandante Filiberto

Por nortinorebelde a las 10:13
26 de septiembre de 2005
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas

Carta al Comandante Filiberto


23 de septiembre de 2005
Desde las entrañas del monstruo

Estimado Comandante Filiberto;

Un saludo revolucionario, lleno de dolor y tristeza, dondequiera que estés en esta fase de tu nueva clandestinidad. Al momento de recibir la tan desagradable noticia yo me encontraba en Washington, D.C. dándole apoyo a la comunidad haitiana, esa que le dio protección a nuestro Ramón Emeterio Betánces, en su lucha por recuperar la patria que las agendas imperialistas de Estados Unidos, Canadá y Francia les han quitado en este momento.

Querido compañero Comandante Filiberto. Aprendí de tu vida que no eres un idealista, aunque tienes un ideal de ver concretizado un movimiento nacional Boricua con la capacidad de lograr ver a nuestra patria libre y soberana. Y asimismo aprendí que tampoco eres un soñador, aunque tienes el sueño de poder ver concluido el proyecto de la descolonización e independencia para Puerto Rico. Igualmente tengo claro que eres y seguirás siendo un guerrillero de la ciudad, un revolucionario de la montaña, o sea, un soldado de la patria quien sabe resistir y combatir en cualquier lugar que sea necesario. Gracias por ese ejemplo.

Lo que tus asesin@s no sabían era que en tu Vía Crucis del 23 de septiembre te estaban llevando a la eternidad. Esto porque acabas de pasar a la inmortalidad nacional y hacer tu entrada en el altar de la patria junto a Mariana Braccetti, Ramón Emeterio Betánces, Pedro Albizu Campos y Blanca Canales, entre tant@s, convirtiéndote en nuestro mártir. Pero también, porque como nuestro hermano y compañero Jesús, un viernes fuiste crucificado con las balas del imperio, el sábado descansaste y el domingo el pueblo te resucitó. También como Jesús, tu sangre fue derramada en el lugar de la ejecución hasta que tu débil cuerpo expiró. Tu cuerpo y tu sangre se han convertido en el pan y el vino de la Pasión Boricua porque momentos antes hicistes un llamado a la comunión, o sea, a la unión común. Por todo este proceso, te confieso que piadosamente estoy creyendo que desde ese momento te has convertido en nuestro Beato, ese que ha resucitado en las luchas de nuestro pueblo oprimido y colonizado. Por cuanto el pueblo tiene todo el poder de la canonización, el pueblo de Puerto Rico en ti tiene un nueva divinidad, un nuevo orisha, San Filiberto, patrón de quienes no solo luchan incansablemente por la descolonización e independencia de la patria Puertorriqueña, sino que también están disponibles para morir por esta causa.

Querido amigo Comandante Filiberto. No sabes lo mucho que me duele que la soledad fuese tu compañera al momento que los enemig@s de la patria liberada llevaban a cabo tu fusilamiento. Pero por otro lado me alegra el que tenías claro que no estabas solo, porque tú te convertiste hace mucho tiempo en la conciencia de nuestro pueblo, por lo tanto, ese pueblo, caminaba y sentía contigo. Este pueblo fue herido mortalmente ese día, ese pueblo también murió ese día, pero este pueblo también resucitó este día y está en las calles exigiendo justicia. Te confieso que daría cualquier cosa por saber tus últimos pensamientos, tus últimos deseos mientras en aquel piso ensangrentado llegaba tu último suspiro y mirabas cara a cara a tus asesinos. Me imagino que tuviste miedo cuando sentías que tu espíritu preparaba la partida hacia esa otra clandestinidad. Sentir miedo es normal mi querido amigo, es una cualidad humana. Lo que si tengo claro es que aun en el momento de lo que llaman muerte no te acobardaste y como siempre le hiciste frente a ese enemigo perverso que pretendía silenciarte. Me parece ver esa imagen de tu mirada ensangrentada la cual será el castigo de tus verdug@s asalariad@s quienes se pusieron a la orden del imperio.

Querido profeta Comandante Filiberto. Con tu vida nos enseñaste lo que es tener la capacidad de poder identificar críticamente un problema como lo es el de vivir bajo el yugo del colonialismo. Luego nos enseñaste a denunciar ese problema sin tener miedo. Y lo más importante, siempre nos dijiste que tenemos que ser parte de encontrar soluciones a los problemas utilizando el medio que sea. Estas acciones radicales te ponen a la altura de cualquiera de los profetas o profetizas Bíblicos. Un Isaías quien profetizó con palabras de consuelo para su pueblo y de rechazo contra el colonizador. Un Amós quien supo condenar a los gobiernos opresores e imperialistas. Un Ezequiel quien pudo resucitar la esperanza de un pueblo que yacía entre sus huesos secos. O un Macabeo quien tomó las armas en contra de los enemigos que mantenían a su patria colonizada.

Querido hermano Comandante Filiberto. Porque somos hij@s de la misma madre patria siempre serás mi hermano. Ese hermano que sabe protegerme cuando estoy en peligro, o me disciplina cuando hago lo incorrecto. Ese hermano que da amor incondicionalmente. Tus asesin@s nos producen rabia y frustración porque podemos entender que todo esto fue diabólicamente planificado. Tu fusilamiento hermano fue un asesinato selectivo en donde el enemigo tenía toda la intención de por un lado eliminarte físicamente porque eres una amenaza a sus intereses, pero también para enviarle un mensaje al resto de tus hermanos y hermanas. Como si con tu muerte nos pueden amedrentar. Que ignorantes son. ¿Cuándo entenderán esta gente estúpida que por cada un@ que nos maten les pariremos cien Filbertos, cien macheter@s? Es por eso hermano que muy cautelosamente escogieron la fecha del 23 de septiembre, con la intención de manchar esa fecha patria. Se equivocaron de nuevo, se seguirán equivocando porque en las luchas del pueblo nadie se cansa. Por esto te prometemos que la palabra o la acción de venganza no está en nuestro vocabulario, lo que haremos es restituir la justicia –por cualquier medio que sea necesario- y la misma te la ofreceremos en tu altar como una ofrenda de liberación. Te seguiremos celebrando el Grito de Lares y a esto le sumaremos la realidad de que tenemos nuestro nuevo Beato; San Filiberto.

Querido maestro Comandante Filiberto. Tu nombre sigue siendo una cátedra de liberación porque tu mejor manera de enseñar ha sido siempre con tu ejemplo. Es por eso que la F de tu nombre sigue siendo fecundo, o sea, que te reproduces con facilidad porque tu sacrificio es fértil. Por eso creemos que de ahora en adelante tod@ Boricua es macheter@. La I de tu nombre caracteriza lo ilimitado de tu trabajo, o sea, que no tiene límites cuando tiene que ver con la justicia. La L te caracteriza por ser legible, y eso lo demuestra la transparencia de tu vida revolucionaria. La otra I nos sigue diciendo que tu eres impermeable, y es ésta la razón por la cual el imperio no pudo ponerte precio para comprar tu inercia nacionalista, sino mas bien el pagarle a gente traidora que se pusieron a su servicio. La letra B te describe por ser un batallador y eso lo demostraste hasta el día que tu cuerpo cayó acribillado y le dejaron morir desangrándose. La E es sinónimo de ejemplo y el tuyo ha sido consagrado hacia la eternidad por tu capacidad de hablar con acciones y no con palabras. La R te describe como radical y tu proyecto de la violencia revolucionaria te distinguió y te seguirá distinguiendo. La T es para recordarnos que siempre te has distinguido por ser un tramador, de esos que maquinan patrióticamente contra quienes ejercen la opresión. Y la O es tu descripción como olimpo. Esto nos recordará que en el proceso de la descolonización de la patria Boricua tú competiste en esta olimpiada.

Querido compañero Comandante Filiberto. Con tu fusilamiento hemos comprendido que las estrategias sanguinarias del imperio no son aisladas. Tú solo fuiste un pedazo de este rompecabezas que ell@s llaman nuevo orden mundial. La meta de est@s asesin@s es por un lado el movimiento independentistas puertorriqueños el cual en el momento de la crisis de su fragmentación y desgaste tu voz profética se levantó pidiendo la unidad. Esto atemorizó al imperio porque siempre han tenido temor de la realidad de que un pueblo unido, jamás será vencido. Este resurgimiento, despertar o avivamiento del movimiento descolonizador e independentista puertorriqueño se alimenta en este momento de tu sangre derramada la cual nos hace sentir a un Filiberto viviendo dentro de nuestras entrañas. Es por esto que aunque nos duele tanto tu fusilamiento, podemos estar resignad@s cuando denunciamos la realidad de la nueva estrategia del imperio de Estados Unidos del asesinato selectivo como modalidad terrosita del imperio. De esta realidad de ignorancia selectiva tú fuiste víctima. De aquí entonces el que tengamos claro que tenemos todo el derecho de utilizar cualquier medio necesario para nuestra defensa y liberación de la patria con la intención de ponernos a la ofensiva patriótica. .

Gracias compañero por este sacrificio de morir luchando y rechazar el vivir muriendo en el colonialismo. Pero que tu resurrección sea la experiencia mística que nos mueve hacia la ofensiva patriótica y hagamos sentir al imperio que nos mantiene en la colonización que no son tan poderosos como se pintan y que tienen su vulnerabilidad. Que esta ofensiva patriótica nos ayude a poner nuestro dogmatismo, fanatismo y personalismo a un lado y que l@s 150 que ahora el FBI dice que va a arrestar se conviertan en miles de Joscos que embisten cuando le acorralan, o miles de Pitirres que vuelan y con su maña atacan, o miles de Coquíes quienes en un canto de resistencia le recuerdan al opresor que no nos rendiremos. Que esta resistencia sea un mensaje claro a los señores imperialistas para que sepan que no les tenemos miedo. Que ni las cárceles ni las balas paran este movimiento de descolonización e independencia de nuestra patria puertorriqueña.

Comandante Filiberto Ojeda Ríos, tu estarás siempre presente no solo en las luchas del pueblo de Puerto Rico sino también en cualquier lugar que se necesite liberación. Tu pagaste el precio de la libertad y tienes la bendición de Dios cuando nos dice: Bienaventurad@s quienes trabajan por la por la paz y la justicia.

Dios te me bendiga, dame el valor te imitar tu ejemplo y hasta la victoria siempre Comandante Machetero, bienvenido a la inmortalidad. Viva Puerto Rico libre, la patria sigue siendo valor y sacrificio.

Tu discípulo,

P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
23 de septiembre de 2005
lbarrios@jjay.cuny.edu

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