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BOLETIN NORTINO REBELDE

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miércoles, 24 de agosto de 2005

Los 40 años del Mir por Concepcion-Chile

Por nortinorebelde a las 11:42 | C H I L E
LOS 40 AÑOS DEL MIR EN CONCEPCION


enviado Por Héctor Sandoval

Sin príncipes, empresarios ni barones y muy acompañados nos sentimos los exppmir de Concepción en nuestra actividad por los 40 años del MIR en la memoria del pueblo.

Bajo un inclemente clima al mediodía rendimos tributo a los compañeros caídos el 23 de Agosto de 1984 en el sector de la Vega Monumental del Barrio Lorenzo Arenas al que con lluvia y viento llegaron numerosos compañeros y familias para continuar diciendo a voz en cuello que la memoria aunque los canallas quieran cerrarla por decreto no es posible, porque la memoria es historia del pueblo.

Por la tarde nos recogimos en un hermoso y acogedor local de la Fundación Fernando Alvarez para compartir memoria con cultura, continuaba el mal tiempo y aún así fueron llegando los nuestros con sus familias, recuerdos con el cine testimonial de los inicios de la historia en que surge el MIR, otro film sobre el periodo 64-73 nos recordaba como se incubaron ilusiones proletarias y como fueron derrotadas.

Así transcurría la tarde matizada con cantares de nuestro pueblo y cantares de luchas históricas que el compañero Lucho de los cerros de Talcahuano nos bajo con su guitarra tocada a la antigua, (arpegios de contrapunto y acordes charrangueros) hicieron de las delicias de muchos que lo acompañamos en los estribillos.

No podían estar ausentes nuestros 119 hermanos desaparecidos en la Operación Colombo (O.C.) a quienes honramos incluyendo en el homenaje a César Arturo Emiliano Negrete Peña un revolucionario Tomecino detenido desaparecido en la misma época con su compañera Martita Neira Muñoz (quien si aparece en la lista de los 119 D.D. de la O.C.).

También rendimos homenaje a los compañeros de Concepción caídos en Santiago popularmente conocidos los chanchitos y que son parte de la memoria colectiva en nuestra zona por ser de los primeros grupos organizados que ingresan por mediación de Bauchi y que asumen su compromiso como miristas hasta su muerte.

Entre cantares, recuerdos, homenajes y encuentros de estar en familia, estuvieron presentes compañeros que vinieron desde distintos lugares de la región como San Carlos, Chillán, Osorno, Coronel, Tomé y Santiago entre los que recuerdo haber visto.

La tarde cultural la cerró el grupo musical de Candombe Tropical conocido como Barrio Sur de Concepción, quienes nos deleitaron con sus ritmos afros al compás de una variada percusión y de un alegre colorido de sus trajes folklóricos lo que sumado a la cadencia estimulante de las bailarinas que con sus hermosas caderas en movimiento, no tienen mucho que envidiarle a sus similares caribeñas, (lo dice un entendido).

Con retraso y algunas descoordinaciones nuestra actividad dio inicio al Acto Principal el compañero Aniceto como presentador oficial, digamos que lo hizo muy bien, por dicción y por solemnidad.

Actuaron con sus interpretaciones el compañero Aliro quien nos recordó con su potente y melodiosa voz al entrañable Victor Jara, Aliro dedicó variados temas a nuestra historia.

Continuó nuestro querido trovador penquista Rodrigo Quevedo, quién desde hace mucho nos acompaña solidariamente en nuestras actividades de rescate de la memoria.

La alocución principal estuvo a cargo de nuestro hermano Rodrigo Muñoz, quien expuso con su vehemencia y convicción de siempre una inmejorable síntesis de la memoria en el pueblo del MIR. (La alocución va a continuación).

Contamos con la visita de dos Duranes (Vicente Durán y el autollamado bandolero, a quien solo conocía por el Charquikan) ambos en esto de la cultura se las traen, Vicente es un petardo de marca mayor y el bandolero otro que se las trae, agradecemos su aporte voluntario.

Luego se le rindió un merecido homenaje a la Antropóloga forense Isabel Rebeco con quien teniamos una deuda de años, casi anónimamente ha dedicado gran parte de su vida a identificar nuestros hermanos ayudando con sus conocimientos a que sus familias puedan cerrar su duelo.

Cerró la actividad el grupo Surdaka de Concepción, jóvenes que hacen rock con contenido, quienes a pesar de la estridencia demoledora de sus instrumentos electrónicos hicieron de las delicias de grandes y chicos que no solo coreaban sus temas sino que además se movían al compás de sus música como nosotros en la época de los Rollings Tons.

Nos despedimos de quienes nos acompañaron invitándolos para el Lunes 29 de Agosto a estar por una módica suma de $ 2.000 a ver y escuchar a nuestro querido maestro de la cultura con historia Daniel Viglietti, quien nos acompaña en estos 40 años en la memoria del pueblo, haciendo su aporte de cultura con memoria y a quien saludamos por su gesto de venir a acompañarnos en nuestra lucha contra la amnesia oficial.

Muchas tareas de rescate de la memoria nos quedan pendientes, solo decimos que nadie esta olvidado, nadie quedara tirado, seguiremos investigando a los canallas y buscando a nuestros hermanos, aunque quieran cerrar la transición con decreto de impunidad, no aceptaremos que nuestra memoria sea moneda de canje.

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Alocución de Rodrigo Muñoz.

Compañeras y compañeros: buenas noches.

En nombre de la Comisión de Trabajo de los Ex Prisioneros Políticos del MIR agradecemos nos acompañen con su presencia en este acto.

Hace 40 años nació el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). En un local del Sindicato de los Trabajadores del Cuero y el Calzado, ubicado en la calle San Francisco, en Santiago, se congregaron un grupo de alrededor de 60 revolucionarios chilenos, procedentes de diversos lugares del país, con el propósito de dar nacimiento a una organización revolucionaria de nuevo tipo. Era el 15 de agosto de 1965.

Hoy, aquél MIR ya no existe. Pero ¿qué hace que siga vivo en la memoria del pueblo? Puede ser el hecho de que el MIR fue protagonista fundamental del período más álgido de toda la historia de Chile en el siglo XX. Puede ser el hecho de que la radicalidad revolucionaria del accionar del MIR remeció hasta los cimientos a la política chilena. Puede ser el hecho de que el MIR resistió y combatió a la dictadura con vocación rebelde y decisión revolucionaria inclaudicable. Puede ser el resultado simple de toda una historia plena de ejemplos, de entrega, de solidaridad, de sacrificios.

Desde su nacimiento el MIR se define como una organización de izquierda revolucionaria. Eso al menos quedó inicialmente expresado en los postulados y definiciones teóricas, y se ve reafirmado en las precisiones y lineamientos de los primeros años:

Caracteriza la lucha que el proletariado y el pueblo deben llevar adelante como una lucha por la conquista del poder y por la realización de la revolución socialista (cuestiones desechadas de los análisis y de los objetivos de los partidos de la izquierda tradicional).

Define un programa que identifica los contenidos y expresa los objetivos proletarios, nacionales y populares de la propuesta revolucionaria, proletaria y socialista.

Se define como una organización marxista-leninista y adherente del internacionalismo proletario.

Introduce el concepto de la lucha armada al definir que la estrategia de los revolucionarios debe ser político-militar y tener como objetivo el derrocamiento del sistema capitalista mediante una guerra revolucionaria de carácter prolongado.

Integra el concepto de ‘pobres del campo y la ciudad’, para definir a los aliados del proletariado sobre quienes el MIR concentra su preocupación fundamental.

Incorpora el uso de la acción directa y de la violencia revolucionaria de las masas como un elemento legítimo y esencial de las luchas populares.

Proclama que el MIR se funda con el fin de preparar y organizar, rápida y seriamente, la revolución socialista en Chile.

Y, en función de todo ello, le imprime al partido una concepción de organización político-militar, caracterizado por militantes comprometidos con la causa, con una sólida formación política y una entrega sin restricciones a las exigencias de la lucha.

Estas simples cuestiones, que hoy día pueden parecer una perogrullada, en esa época fueron un elemento innovador, transgresor y subversivo. Además, prefiguraba al movimiento rebelde como una entidad potencialmente peligrosa para la estabilidad de las clases dominantes y para el predominio de las posiciones tradicionales en la izquierda. Pero, en todo caso, hasta aquí no se trataba más que de un conjunto de formulaciones teóricas.

A partir de allí se inicia un largo, áspero y persistente proceso por tratar de convertir a esta naciente organización en una fuerza revolucionaria. Fuerza revolucionaria que no solo debía ser la manifestación de una voluntad o de un deseo de desarrollar una actividad política más radical, sino que debía convertirse en el genuino partido de vanguardia de la clase obrera y el pueblo. Sin embargo, de las posturas teóricas había que pasar a la práctica.

Es entonces cuando comienzan a surgir y a plasmarse los elementos distintivos que le dieron vida, fuerza y carácter al MIR.

Talvez el más importante de estos elementos sea la nueva manera de hacer política que introdujo el MIR.

El MIR sacó la política de la izquierda del impasible molino de viento de los cíclicos procesos electorales y la llevó a la bullente caldera de la lucha de clases cotidiana. Es cierto que la mayor parte del núcleo fundador estaba constituido por jóvenes profesionales, intelectuales y estudiantes, y eso no era tan diferente de la conformación de las cúpulas de los partidos de izquierda o de otros grupos radicales también auto denominados revolucionarios. La diferencia, la gran diferencia, está en que los nuestros no se quedaron allí, ni adormecidos en la comodidad de su origen ni abanicándose con los clásicos del pensamiento socialista. Los nuestros se fueron adonde estaba el pueblo.

Nuestros dirigentes y forjadores fueron al pueblo armados de una profunda decisión de hacer parir una revolución de verdad.

Fueron con la convicción de que la acción directa de las masas abriría el camino de real solución a las demandas populares.

Se fueron a las calles a generar acciones y conducir movilizaciones de masas.

Se fueron a los potreros y sitios eriazos a conducir tomas y levantar campamentos de pobladores sin casa.

Se fueron a los campos a apoyar las corridas de cerco y la recuperación de la tierra para el que la trabaja.

Se fueron a las minas y centros industriales a tratar de encender la chispa de luchar por un futuro mejor para el proletariado.

Y, por añadidura, siguieron haciéndose fuertes al calor de las luchas y movilizaciones del estudiantado, empleados y trabajadores públicos.

Pero, el MIR no solo fue hasta donde estaba el pueblo. Se quedó allí de viva voz y de cuerpo presente, haciéndose parte y sintiéndose carne de las masas populares. Y allí comenzó a crecer. Allí, con el pueblo, empezó a realizar las tareas propias del camino revolucionario. Allí, junto al pueblo, comenzó a aprender, a crear y recrear la línea política, las precisiones tácticas, los métodos y formas de lucha. Por su parte, los sectores proletarios a los que el MIR tenía acceso y los pobres de la ciudad y del campo en donde estaba enraizado, veían como su práctica de lucha concreta se transformaba en aportes y ejemplos para la causa de la revolución. En síntesis, el MIR hizo un proceso simple de desarrollo revolucionario que los entendidos gustan de llamar praxis.

Es en la experiencia concreta, entonces, que el MIR demuestra su vocación revolucionaria, su compromiso con el proletariado y los pobres de la ciudad y del campo, su decisión de liderar al pueblo hacia la conquista del poder.

Es en esa misma experiencia en que el pueblo aprende a reconocer en estos rebeldes miristas a genuinos camaradas de causa y auténticos compañeros de lucha. Así es como, desde el pueblo, emergieron los nuevos militantes y las nuevas bases que le dieron cuerpo de partido a la estructura del MIR. Así es como, la mayoría de nosotros, nos hicimos militantes.

Es así, también, como las políticas revolucionarias comienzan a ser conocidas y difundidas por todo el pueblo. Los sectores de las masas más conscientes y radicalizados fueron aceptando y adoptando de manera progresiva posturas y planteamientos revolucionarios, sin que por ello se propusieran hacer un camino de militancia, pero que exigía darle una estructura, participación y conducción específica, propia e independiente.

Ello dio nacimiento a los frentes revolucionarios de masas, otra de las formas innovadoras con que el MIR propaga las políticas revolucionarias, expande la acción directa y ejerce su influencia.

El Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR), el Movimiento Campesino Revolucionario (MCR), el Movimiento de Pobladores Revolucionarios (MPR), el Frente de Estudiantes Revolucionarios (FER) y el Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), fueron la expresión física –aunque no la única- de esta masiva extensión de las organizaciones, de la fuerza y de la política revolucionaria en el seno del pueblo.

Durante el auge popular producido en el gobierno de Allende, las expresiones revolucionarias de las masas se multiplicaron. Las acciones directas, las tomas de fábricas y fundos, los campamentos, las movilizaciones, fueron dando espacio y creando condiciones para que empezara a germinar la idea de construir el poder popular en el transcurso de la lucha.

Esta política no alcanzó a tener un gran desarrollo, sin embargo, sirve para demostrarnos el camino de asunción revolucionaria que el pueblo fue adoptando y de cómo se iban estrechando los lazos entre las masas y la conducción que el MIR trataba de ejercer.

La irrupción de la dictadura militar puso término a una época de efervescencia popular y canceló la posibilidad cierta de derribar el sistema capitalista. Pero también puso a prueba la fortaleza y la consecuencia de la organización. Y de nuevo el MIR confirma su postura revolucionaria de ser parte del pueblo y su destino.

Esa actitud el pueblo la valora y no la olvida.

Como no olvida que fue el MIR quien levantó una política de resistencia a la dictadura desde el primer momento de ocurrido el golpe. Como valora que fue el MIR el que decidió permanecer en Chile con sus dirigentes y militantes levantando la política de no al asilo.

Tanto la actitud como la actividad desarrollada por el MIR durante los 17 años de dictadura son testimonio de la lealtad revolucionaria con los oprimidos. Cuestiones éstas que el pueblo sabe apreciar.

Los esfuerzos por levantar una resistencia popular en los frentes.

Los afanes por construir nuevas organizaciones de masas desde el temor más profundo.

La presencia de una propaganda clandestina que por diversos medios trataba de llevar ánimo y doctrina hacia los sectores populares.

El despliegue de la propaganda armada desde sus rudimentos artesanales hasta mecanismos más sofisticados.

La presencia disimulada en organismos sociales y culturales que sirvieron de bastión y de biombo para el despliegue de una actividad anti dictatorial en la defensa de los derechos humanos y derechos del pueblo en general.

La evidencia de una política de retorno clandestino de los militantes que habían sido arrojados fuera del país.

El accionar de una fuerza militar de la resistencia que poco a poco comenzó a abrirse paso cuando nadie creía que fuera posible.

El impulso de acciones directas de masas en demanda de sus reivindicaciones o en el marco de protestas y levantamientos locales contra el régimen.

La existencia de una política de milicias que surgía de las mismas necesidades y capacidades de las masas.

Todo ello es demostración de una consecuencia permanente con el pueblo, y también de coherencia entre el decir y el hacer.

Es cierto que todo este proceso deviene en una derrota de los revolucionarios y del MIR. El partido terminó desintegrado no solo por la cruenta represión dictatorial, sino también por los estropicios políticos, ideológicos, orgánicos y morales provocados por una lucha demasiado desigual. Sin embargo, en el camino había quedado regada una estela rojinegra en vastos sectores del pueblo.

A lo largo de su historia, el MIR dejó un sendero de compromiso, de audacia, de consecuencia, de lealtad y de sacrificio, marcado a fuego con el ejemplo de sus mejores militantes y dirigentes. Este es el legado del MIR. Aquello el pueblo lo valora, lo aprecia y no lo olvida. Por eso respeta a nuestros héroes y mártires porque sabe que ellos cayeron luchando por el ideal revolucionario de construir para el pueblo un futuro mejor, más justo, más digno, más libre, más solidario. Ese es el paradigma del MIR que hace que siga siendo parte sustantiva de la historia popular y de la memoria popular.

No podemos terminar esta remembranza sin rendirle un homenaje a todos los compañeros caídos a lo largo de la historia de vida activa del MIR. Son más de 600 los hombres y mujeres miristas que dejaron su vida en el intento. No es posible nombrar aquí a cada uno de ellos, pero, con la esperanza de que el pueblo sabrá encontrar los nuevos senderos de un futuro mejor, decimos presente por todos nuestros héroes y mártires en estos cuarenta años de historia, cuarenta años en la memoria del pueblo.

Muchas gracias.

(Concepción, 20 de agosto del 2005).

Comentarios

  • Fecha: miércoles, 31 de agosto de 2005
  • Hora: 6:37
  • Autor: Invitado
  • Hola compañero me imagino quees mirista...yo como buen jotoso lo invito a generar comunidad de izquierda en la web...te he linkeado en mi sitio si puedes haz lo mismo conmigo y así estamos en contacto, intercambiamos opiniones y armamos algo en la red.

    Atte
    Freddy

    www.fporcille.blogspot.com
    www.freddyporcille.tk