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BOLETIN NORTINO REBELDE

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martes, 16 de agosto de 2005

Miguel Enriquez:Antimperialismo y la unidad latinoamericana,40 Años en la lucha

Por nortinorebelde a las 10:53
Miguel Enríquez

Antiimperialismo y la unidad latinoamericana



Miguel Enríquez, compañero que rompiendo los límites de la sociedad chilena, mantuvo siempre una línea consecuente con el ideario guevariano, se esforzó en unificar y potenciar los esfuerzos de las luchas nacionales, teniendo en cuenta el desarrollo de un amplio frente de lucha antiimperialista y revolucionaria en Latinoamérica. Desde este punto de vista situó la lucha del pueblo chileno en relación con el desarrollo de la lucha de clases en el continente, expresando gran preocupación por comprender los avances y dificultades de la lucha popular en éste.

Esta preocupación se plasmó al atender y relacionarse activamente con los combatientes de otras organizaciones que pasaban por Chile. Dentro de ello, un ejemplo a destacar, fue la activa movilización del MIR, junto a otros revolucionarios chilenos, para que los dirigentes argentinos fugados de la cárcel de Trelew no fueran devueltos a la dictadura militar argentina por el gobierno de la UP en 1971. Todo esto dentro de un marco de crisis económica, social y política que afectaba diferencialmente a la mayoría de Latinoamérica, además de una creciente influencia todopoderosa del imperialismo de EE.UU en la región.

Para contrarrestar este marco negativo, diversos contingentes de cuadros revolucionarios fueron gestando experiencias de acercamiento, conocimiento y apoyo mutuo que dieron como resultado concreto la creación, dentro del Cono Sur, de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR); importante iniciativa, de la cual Miguel Enríquez fue su primer y mayor impulsor. Los contactos entre las organizaciones que integraron la JCR se inician bilateralmente desde 1968 en adelante, contando con el Ejército de Liberación Nacional (ELN, Bolivia), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR, Chile), el Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MLN-T, Uruguay) y el Partido Revolucionario de Trabajadores de Argentina (PRT-A). Este acercamiento y colaboración de las organizaciones revolucionarias señaladas, se vio favorecido por el proceso político chileno del gobierno de la Unidad Popular a partir de 1970, constituyéndose en el país un interesante laboratorio politico-social, único en el mundo, en el cual el MIR desempeñó un papel significativo; papel que era realzado por su abierta actitud solidaria e internacionalista, pues a Chile llegaban cuadros revolucionarios de todas las latitudes, unos atraídos por el proceso, otros buscando refugio pero todos influenciados por la concepción de la lucha de clases continental.



Los pasos bilaterales facilitaron el camino que permitió convocar y realizar una primera reunión, durante los primeros días de Noviembre de 1972 en Santiago, Chile. Esta importante reunión se efectuó en una casa denominada “El Convento”, participando en ella los 8 miembros de la comisión política del MIR, tres miembros del buró político del PRT-A y tres miembros de la dirección nacional del MLN-T. El encuentro fue dirigido por Miguel Enríquez, secretario general del MIR. Este hizo una brillante presentación que examinaba el desarrollo de la situación latinoamericana y mundial, el análisis de éstas le llevaron a las siguientes conclusiones:

1- La urgente necesidad de constituir una nueva organización internacionalista que partiría inicialmente con las tres organizaciones participantes, coordinando las luchas revolucionarias en el Cono Sur de Latinoamérica y recogiendo las experiencias de cada organización. Miguel Enríquez, por ende, llamaba a constituir un pequeño “Zimmerwald” (internacionalismo revolucionario, Lenin, 1915).

2- Se definió el carácter continental de la lucha de clases por el hecho de enfrentar a un enemigo común, el imperialismo de EE.UU que desarrollaba (y que aún desarrolla) una agresiva estrategia en toda Latinoamérica, y que buscaba neutralizar los procesos revolucionarios y populares. En consecuencia, siguiendo a Miguel, se hace necesario construir una estrategia revolucionaria de carácter latinoamericano.

3- En relación al punto anterior, los llamados a construir esa unión estratégica e incorporarse a la lucha revolucionaria por el socialismo y en contra del imperialismo son los trabajadores, la clase obrera, el campesinado pobre, los marginados urbanos, los cristianos revolucionarios, los estudiantes e intelectuales, todos los elementos de las clases explotadas. Dando una amplia base de sustentación para la revolución.

Era claro que Miguel Enríquez, tenía en alta consideración las declaraciones que el Che envío a la tricontinental y el ejemplo que dio en la lucha por la revolución. La vida de Guevara terminó en Ñancahuazú, Bolivia (1967); pero no terminó con sus ideas ni con su ejemplo cotidiano en busca del hombre nuevo que influyó e influye a una gran cantidad de seres humanos en Latinoamérica y el Mundo, los que están en contra del avasallamiento de los pueblos, que es llevado a cabo por EE.UU utilizando a militares, presidentes y políticos que poseen el carácter de marionetas; todos ellos afanándose en llenar sus bolsillos a costa del pueblo y de las arcas fiscales.
Miguel fue uno de los que siguieron la senda marcada por el Che y cómo éste ofrendó su vida en la selva urbana, en el populoso barrio de San Miguel, ubicado en la zona sur de Santiago. Allí, durante dos horas, un centenar de militares se enfrentó a un puñado de revolucionarios y el Secretario General del MIR cayó en combate.




Frente a la Mentira Reaccionaria...La Verdad Revolucionaria

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