lunes, 21 de febrero de 2005
Por nortinorebelde a las 17:29
Adolfo Giménez - [19.02.05 - 10:22]
En un momento de alza en la lucha y en el nivel de organización dos
problemas afronta el campesinado: la falta de unidad y el aislamiento de las
organizaciones populares de las ciudades. Los próximos estallidos estarán
marcados por la presencia rural, explicada por el atraso histórico de
Paraguay, con una estructura económica comercial de bajísimo desarrollo
industrial (13 por ciento del PIB) que opera en el mercado mundial como
exportador de materias primas baratas y expulsa mano de obra
En Paraguay se aceleró en los últimos años el proceso de expulsión campesina
con el cultivo de la soja y el acaparamiento de las tierras con el aval de
los organismos públicos (1), pero al mismo tiempo se dio un salto importante
en el crecimiento de sus organizaciones y en su capacidad de lucha.
Una situación que lleva a estallidos frecuentes y cada vez más violentos,
aunque el Estado pudo contener hasta ahora las demandas utilizando la
represión directa y las pequeñas concesiones, sin que esto implique una
crisis grave en el bloque de poder.
Los sojales avanzan expulsando a comunidades enteras que se trasladan a las
ciudades para convertirse en parias -los pueblos indígenas llevan la peor
parte, en el último eslabón de la miseria- agravándose la erradicación que
comenzó a finales del siglo XIX cuando fueron vendidas las tierras publicas
a capitalistas extranjeros (2)
120 años después, sin embargo, la población campesina sigue siendo el 43 por
ciento del total (3)). En el mes de noviembre pasado se registró la más
prolongada jornada de protesta liderada por el Frente de Lucha por la
Soberanía y la Vida (FNLSV) y la Federación Nacional Campesina (FNC).
La respuesta del gobierno de Nicanor Duarte fue la represión con policías,
militares y fiscales: se llenaron las cárceles de presos (más de 600),
fueron imputados ante el Poder Judicial cerca de dos mil personas en un
claro ejemplo de criminalización de las luchas sociales y un campesino murió
a causa de los golpes recibidos en la localidad de Santa Rosa del Aguaray.
La dimensión que tuvo la violencia oficial sólo se explica por la
rearticulación de un antiguo bloque de poder, conservador y represivo,
liderado por el Partido Colorado junto a los principales exponentes de
gremios empresariales como la Asociación Rural, la Federación de la
Producción y el Comercio (Feprinco) y los exportadores de soja.
De esta forma se acabó el discurso populista del presidente Nicanor Duarte
que molestaba a la vieja oligarquía; sobre el humo de los ranchos quemados y
los gases lanzados a los manifestantes Duarte pretende alcanzar la
reelección, ofreciéndose como la figura central que seguirá defendiendo los
privilegios y los intereses de la clase dominante. Para ello utilizará como
ejemplo su actuación en el silenciamiento de las últimas protestas (4)
Pero el movimiento campesino a pesar de los golpes recibidos no está
derrotado y reconoce que esto forma parte de una lucha larga contra un
sistema que sólo lleva a la miseria y al hambre.
Del campo a la ciudad
En un momento de alza en la lucha y en el nivel de organización dos
problemas afronta el campesinado: la falta de unidad y el aislamiento de las
organizaciones populares de las ciudades.
Pero en la medida en que los dos bloques de organizaciones (FNLSV y FNC))
utilizan el mismo método de lucha (la movilización de masas)
estratégicamente están demostrando acuerdo pese al distanciamiento. Además
las movilizaciones iniciadas en el campo se extienden siempre a las
ciudades, aunque ambas no tienen la misma intensidad.
En el sector urbano se mantiene un reflujo temporal, afectada la clase
trabajadora por el nivel del desempleo, la desarticulación sindical, el
aumento de la violencia cotidiana, la migración al extranjero y la suba
permanente del costo de vida.
En este marco, el campesinado se ha convertido sin proponerse en una
vanguardia que debe construir alianzas. Es vanguardia porque encabeza la
resistencia y a sus reivindicaciones de clase incluyó los grandes problemas
nacionales como los efectos desastrosos del neoliberalismo, las imposiciones
del FMI, las privatizaciones, entre otros.
Los próximos estallidos estarán marcados por la presencia rural, explicada
por el atraso histórico de Paraguay, con una estructura económica comercial
de bajísimo desarrollo industrial (13 por ciento del PIB) que opera en el
mercado mundial como exportador de materias primas baratas y expulsa mano de
obra.
Sin embargo y aún con sus limitaciones el campo de la sublevación proletaria
se ha extendido y avanzado inmensamente en los últimos años y no se ha
dejado caer aquella utopía cantada por millones de trabajadores en todo el
mundo que “la tierra será el paraíso, Patria de la Humanidad”
Un día será un paraíso para los pobres, para los luchadores hombres y
mujeres, un mundo sin las tragedias de hoy que enlutan la vida a causa de la
manipulación capitalista desenfrenada y su espantoso aparato de guerras.
Asunción, 12 de febrero 2005
* Periodista, militante del Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS)
Notas
(1) La Victoria S.A., perteneciente a la Secta Moon, adquirió más de 800 mil
hectáreas en Puerto Casado, cercano a la frontera con Bolivia y Brasil. La
compra incluyó el pueblo que se fundó a fines del siglo XIX con la
explotación del tanino
(2) En los últimos años aumentó la presencia empresarial brasileña junto a
farmers que aprovechan el menor precio de la tierra, el bajísimo nivel de
los impuestos, el uso masivo de agrotóxicos y transgénicos. De esta manera
tienen mejores condiciones para compensar las fluctuaciones del mercado
internacional.
(3) El 30 por ciento de la población campesina se encuentra en la extrema
pobreza de acuerdo a datos oficiales.
(4) Poco después los fiscales persiguieron y apresaron a dirigentes del
partido de izquierda Patria Libre, acusándolos de ser los autores del
secuestro de Cecilia Cubas, hija del ex presidente Raúl Cubas. Todos los
detenidos denunciaron torturas y siguen presos.
Fuente: Correspondencia de Prensa
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