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BOLETIN NORTINO REBELDE

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martes, 28 de diciembre de 2004

Sistema educacional ya no sirve para reducir inequidad

Por nortinorebelde a las 8:48
Resultados de la PSU confirman que quienes postulan que la educación es la llave para una mayor equidad hablan de puro ignorantes o quieren escamotear el problema de fondo



Rodolfo Gómez Cerda, profesor , rodolfog@vtr.net
(27/12/04)


AL IGUAL QUE la antigua Prueba de Aptitud Académica, los resultados de la Prueba de Selección Universitaria 2004, para el ingreso a la Educación Superior, ha deja en evidencia que existe una enorme brecha entre los logros de los liceos o colegios municipalizados y los del sector privado.

El hecho de que tres establecimientos públicos aparezcan entre los más exitosos resulta deslucido ante la comprobación de que más de un tercio del estudiantado no pueda ni siquiera postular a las carreras que ofrecen las universidades del Consejo de Rectores.

Tal situación no puede esconderse tras las ya reiteradas explicaciones oficiales, respecto a la ampliación de la cobertura, al mejoramiento de los locales escolares y la implantación de la Jornada Escolar Completa. Mucho menos con las majaderas alusiones a la mala calidad de la formación docente o la ausencia de evaluación del profesorado.

Las políticas gubernamentales intentan convencer que todo éxito económico y social depende del mejoramiento de la calidad educativa. Las declaraciones oficiales apuntan siempre a lo mismo, pero no ha sido posible, por muchos esfuerzos emprendidos, demostrar que efectivamente "el mejoramiento de la calidad de la educación" da iguales resultados educativos en los distintos niveles sociales y que, por lo mismo, esa igualdad produce equidad social y económica.

Los defensores del modelo neoliberal pretenden justificar ideológicamente la falta de justicia social con la ya tantas veces desacreditada teoría "mayor educación, mayores logros", y explicar las desigualdades sociales a partir de una buena o mala educación. Olvidan que factores tales como el origen social, la herencia patrimonial, las posiciones de privilegio heredadas, las relaciones familiares y la pertenencia de clase juegan un rol esencial en la estructuración de los cargos de dirección económica, social y política de la sociedad.

Y el reflejo de ello está en lo que acontece en la educación nacional. Hace casi diez años que el Consejo Nacional para la Superación de la Pobreza señaló (1995), que

"la marginación de los pobres de los sistemas y códigos de la cultura de una sociedad es, sin duda, el principal factor de reproducción de la situación de pobreza. El no saber un oficio, el no conocer el acceso a las tecnologías, el no poseer el instrumental básico utilizado por la sociedad global, es por una parte una carencia, pero por la otra implica una enorme dificultad para superar la propia condición de pobre". (CNSP, 95).

Es más, afirmar que "la educación es el único medio eficaz contra la pobreza", según postula J.J. Brünner o que la solución a todos los problemas sociales (alcoholismo, prostitución, delincuencia, drogadicción, etc.) es la educación, como lo pretende J. Vial, no es sino asegurar que los pobres, los alcohólicos, las prostitutas, los delincuentes, los drogadictos lo son, porque su educación es poca o porque carecen de ella. Mirada así, la educación aparece como causa y la pobreza como efecto, lo que es desmentido por la realidad.

Lo cierto es que las condiciones de vida material y la capacidad económica de la familia son los factores determinantes de las posibilidades educativas de sus miembros. Evidentemente, quienes posean dichos factores tendrán más acceso a formas superiores de cultura y educación; a la inversa, mientras más pobres, más metidos en el círculo de la ignorancia.

Los análisis de los resultados de la reciente PSU confirman los asertos anteriores, máxime si se considera el gasto por estudiante en la educación privada y en la pública.
Por lo mismo, el problema central radica en la injusta distribución del ingreso, en la apropiación de unos pocos de aquello que le pertenece a todos, del enriquecimiento de una minoría con los bienes que generan otros.

Basta comprobar las gigantescas ganancias de las AFP, logradas con los dineros de miles de trabajadoras y trabajadores y que, sin embargo, los cotizantes nunca verán al finalizar su vida activa.

Los resultados educacionales no son sino la comprobación real de una situación de injusticia y de menoscabo de los más vulnerables social y económicamente, porque nuestra educación está levantada sobre la inequidad de un sistema que tiene como razón de ser, justamente, la exclusión de las mayorías.

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